Bienvenido/a a una entrada más de mi diario reflexivo. En este caso voy a hablar sobre la clase del 14 de octubre, en la cual hemos trabajado la autonomía de los centros y me ha servido para darme cuenta de que un centro educativo es mucho más que dar clases. La escuela no puede quedarse atrás mientras la sociedad avanza, sobre todo en un contexto tan marcado por la tecnología y los cambios sociales. Si el centro no conoce su entorno ni se adapta a él, el aprendizaje difícilmente será significativo para el alumnado.
Me ha parecido interesante reflexionar sobre si la escuela debe abrirse al entorno. Creo que sí, que debe estar conectada con el barrio, las familias y la realidad social, aunque siempre con límites claros para proteger los derechos del alumnado. También me ha hecho pensar que, aunque se habla mucho de autonomía, en la práctica los centros tienen bastantes restricciones impuestas desde la administración.
Esta sesión me ha ayudado a entender que la autonomía no solo da libertad, sino que también implica más responsabilidad y compromiso profesional. Como futura docente, creo que es clave tener claro que todas las decisiones organizativas deben girar en torno al alumnado.
Como siempre, las sugerencias serán bien recibidas. Gracias por leerme.
¡Nos vemos!



